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El Shani Mahatmya

 

PURVAKARMA

INTRODUCCIÓN

Ahora comienza “La Grandeza de Saturno”

     En estos momentos puede saber, cuando vea “ahora” el comienzo de una leyenda Hindú, que la historia a continuación es una sabiduría viviente. “Ahora” en esta posición, significa que “cada vez que coja este libro comenzará a leerlo”. Cada vez que una leyenda viviente es narrada, aun sigue siendo un “ahora”, para las historias vivientes, la vida en un mundo cuyo tiempo no pasa: ese mundo de simbolismo, subjetividad, realidad de la cual es el mundo de la percepción interna.
     Todos nosotros podemos generalmente estar de acuerdo de la realidad del mundo externo; un mango puede verse, sentirse, olerse y gustar más o menos igual para todo ser humano. Pero una vez que el mango es consumido por uno, la experiencia interna para uno se hace única. Los grandes sabios de la antigua India conocían bien que las emociones y los pensamientos creados dentro de nosotros como un resultado de nuestras interacciones con el medio ambiente externo son la materia de la cual el “cosmos interno” es hecho. Aunque menos sólido,  y por lo tanto más sutil, que la materia del mundo material, las cosas hechas de materia sutil son a menudo más reales y más permanentes,  que las cosas hechas con materia densa. Todos nosotros sabemos cuan poderosos pueden ser los pensamientos; aunque los pensamientos tienen mínima “realidad”  en el universo físico, pero es la causa de las mayores actividades físicas que suceden allí. Nuestros pensamientos y emociones son regularmente transformados hacia nuestras realidades físicas, y nuestras condiciones físicas generan nuestros estados emocionales y psicológicos.
     Una historia viviente nace cuando la sabiduría viviente encarna en la materia sutil de la conciencia humana. Cada escritor de ficción conoce como en algún punto durante la escritura de la historia los caracterizadores toman vida y comienzan a dirigir exitosamente la trama involucrada. Los caracterizadores de un libro mundano escrito por un único autor pueden tomar vivencias propias, ¿Y cuan dinámico pueden ser los dioses míticos, videntes, sabios y héroes que han sido el foco de concentración  para millones de personas por más de miles de años? Las historias vivientes manifiestan su vida simbólicamente dentro de los seres humanos, preservado a través de sus infusiones de la fuerza de la vida humana, alimentándonos con nuestros propios poderes de atención como un alimento de nuestra médula espiritual. Leer o escuchar historias vigorosas es para alimentar y rejuvenecerlos; para hacerlos propio hay que hospedarlos; y decirles a los demás es propagarlos. Las historias vivientes viven dentro de nosotros tanto tiempo mientras los sirvamos como vehículos honestos, entregando su sabiduría  como lo mejor que hay y para que puedan merecerlos aquellos que lo necesitan. Como las riquezas, los alimentos, los conocimientos e hijos, las historias deben circular y deben ser transmitidas de generación en generación, de un narrador de historias al siguiente, en un continuo linaje. Una historia muere cuando el último oyente muere sin antes haberlo contado, como cualquier otra especie de seres que termina cuando el último miembro expira sin antes haberse reproducido.
     Si la sabiduría viviente es un buen alimento metafísico, el cual nutre y cura a sus oyentes, el conocimiento muerto es solamente un peso muerto, que puede acumularse dentro de uno y pueda ser ya sea expulsado o permanecer muerto. La sustancia sutil de los conocimientos inanimados literalmente lo bajan a uno de nivel: lo convierte a uno “de corazón-pesado.” Los conocimientos vivientes “iluminan” a uno, literalmente, al iluminarte de lo abrumador de su nocivo bagaje. El conocimiento muerto puede a veces otorgar satisfacción intelectual a su conocedor, pero a menudo se convierte en una terrible carga y estorbo de la cual su dueño debe ser depurado. A.K. Ramanujan, que paso la mayor parte de su vida entre historias y cuentos populares, cuenta la historia de una mujer anciana que engordaba y engordaba, no importando cuan poco comía, sus problemas aumentaban. Cuando finalmente se cansó habló todas sus miserias a las paredes de una casa vacía, aquellas paredes colapsaron bajo la angustia de sus palabras – y ella nuevamente adelgazo milagrosamente. También había un barbero que se reía incontrolablemente de la delgadez de sus clientes. Cuando él no podía mantener más estos secretos le contó a los árboles – pero los árboles tampoco podían mantenerse callados, y decían bruscamente las noticias en el ritmo de su madera que fue hecho en tambores.
     La sabiduría viviente vive porque contiene un núcleo de verdad, un fragmento de la verdadera realidad, el cual puede ser trasmitido a cualquiera que esté lo suficientemente abierto y alerta para recibirlo. La música verdadera, los versos verdaderos y las historias verdaderas tienen un poder innato para enseñar, curar e inducir a una experiencia mística. Como una “poesía verdadera,” tal como dice Robert Graves causa en sus oyentes que los cabellos se paren, el alambrado de electricidad del misticismo te sacude cuando lo coges. Una historia verdadera te agarra y nunca te deja ir. El Shani Mahatmya (“La Grandeza de Saturno”) es una de esas historias vivientes. Cuando entras a su dominio sabrás que algunas de sus historias han sido contadas siempre por más de miles y miles de años, por cientos de generaciones de una interrumpida sucesión. Al igual que otras historias las cuales “viven” y pueden, si uno quiere, llevarlo “actualmente”  al mítico primordial donde existe.

 

La Caída del Mito Occidental

     La mayoría de las personas en la actualidad existen en un “ahora” externo, donde se han inundado con conocimientos muertos: cúmulo y cúmulo de hechos desencajados, especulaciones, opiniones e informaciones distorsionadas. El conocimiento solo se ha vuelto más cómodo para el comercio, el combustible que quemamos en la información de las supercarreteras. Los símbolos los cuales viven en la realidad interna de uno no solo se mantienen para las cosas externas, sino que son las manifestaciones internas de uno y de aquellas cosas externas. Si uno no tiene símbolos vivientes dentro de uno, uno esta muerto por dentro incluso si uno parece activo por fuera, como un diente que tiene la caries por dentro. Hoy en día el mundo entero esta sumergido profundamente en lo que ha sido llamado una “patología del símbolo.” El concepto de lo “sagrado” ha sido efectivamente extirpado de la visión de nuestro mundo, un paradigma el cual todo es más o menos igualmente profano. Cualquier conversación de “realidad interna” invita a ridiculizar o terminantemente descartar de la visión de la mayoría de ciudadanos que residen exclusivamente en el mundo externo de lo mundano. Todos nuestros símbolos míticos centrales están muriendo o están muertos,  y ya no pueden más nutrir, inspirar y protegernos. Algunas personas compensan esto al venerar con santidad casi religiosa sus lugares natales, hogar, equipos deportivos, banderas nacionales e instituciones sociales-incluso algunos se vuelven devotos del culto de Elvis o de los Beatles-pero estos símbolos sustitutos son removidos de tal modo del mundo de la realidad natural que muy pocos de ellos tienen éxito en permanecer con vida por mucho tiempo. Nuestra innata necesidad por los símbolos vivientes nos empuja a generar estas fantasías que son reflejos de las realidades míticas vivientes que son de estos mitos transitorios. Pero tales sombras no revelan nada las cosas de cómo hemos venido a la vida y mucho menos dilucidar efectivamente algún camino hacia cualquier realidad superior. Debido a que ellos no pueden traducirse así mismos del tiempo mundano y espacio al “paradigma” del tiempo y espacio de lo mítico, las leyendas sintéticas pueden solo temporalmente remplazar los símbolos míticos centrales de lo que estamos perdiendo, del mismo modo que las drogas y otras adicciones temporalmente solo nos otorgan un sentimiento de bienestar.
     Aunque los mitos modernos hacen disfrutar nada más de lo temporal, una clase de vida ilusoria que una enfermedad posee, que son suficientemente difíciles para hacer que sus creyentes crean que son suficientes. Peor aun, la vasta mayoría de las personas modernas sin criticar se abren así mismos día a día al deleite pato-mítico, imágenes que llevan a una vida pervertida dentro de nosotros y prosiguen con su propia agenda, sin preocuparse por nuestro bienestar. Legiones de lo seudo mítico que esta bien fundado, bien diseñado que llevan a la muerte nos rodean en nuestra cultura popular como buitres hambrientos, esperando pacientemente alimentarse sobre la debilidad y lo impresionable. Muchas de las mujeres jóvenes que se vuelen anoréxicas o bulímicas después de absorberse la mito patología de “la delgadez es belleza” y los hombres jóvenes que acechan y se matan los unos a los otros debido a que han absorbido la mito patología de que “la violencia es masculinidad”. Día a día alrededor del mundo grupos de jóvenes soldados que han sido guiados por sus diversos superiores en la fantasía de matarse los unos a los otros con bravura y sin misericordia, alternativamente instigados y llorados por sus compatriotas que se arrodillan ante el monolito del honor patriótico. En la actualidad billones de personas viven para nada más noble en la vida que para su propia indulgencia, estimulados por la siempre creciente auto gratificación ficticia de que el “consumo es felicidad.”
     Tal vez lo mítico moderno más pernicioso no mítico que nuestra sociedad ha tenido que pasar es través de la falsedad, perpetrada principalmente por los científicos materialistas y “racionalistas,” y que dicen que nuestra sociedad ahora ha ido más allá de lo mítico. Para negar que uno esta afectado por cualquier clase de mitología, patología o saludablemente, incrementan la probabilidad que uno está completamente controlado por ellos. Aunque los antropólogos como Joseph Cambell estaban preocupados que los padres no deberían imprimir en sus hijos “efectos de imágenes” anticuadas o muertas (imágenes que nos afectan directamente, no a través del pensamiento), ahora estamos educando una generación que no tiene imágenes que afectan en absoluto, excepto aquellas de sexo y violencia; los niños que no conocen otro mundo más que el mundo virtual de la televisión, el tecnopop, los juegos de video y el Internet. Las personas han comenzado a saltar entusiastamente de su carne a la Net. Sacrificando lo humano de que nunca han sido adiestrados a cambio de explorar por la oportunidad de sumergirse en el artificio electrónico de la realidad virtual. Campell ha advertido de los peligros de tomar la existencia del orden de nuestra sociedad proveedora como un regalo. La prisa de establecer los derechos individuales y recompensas como algo prominente, a la negligencia de los valores sociales y responsabilidades, que ya ha comenzado a tener una consecuencia muy seria para lo continuidad de nuestras civilizaciones.
     Vivir, los mitos multivalentes permanecen como la protección más efectiva y el tratamiento que tenemos cuando nuestras imágenes que afectan se deslizan y caen, otorgándonos una saludable nutrición conceptual, y nos inocula efectivamente contra los ideales patógenos los cuales siempre están presentes en el medio ambiente de hoy. Es valioso usar las tradiciones que hemos heredado de nuestros antepasados que nos puede proveer con estas imágenes, pero la corriente del Mundo Occidental es muy rígida, y nuestro icono plasmo también está institucionalizado como para admitir tales posibilidades. Incluso en aquellos reinos del estudio moderno, tal es la psicología de arquetipos, donde los mitos son aun admitidos, a menudo son bienvenidos solo después que han sido objetados en algo que no tiene poder o validez. Yendo de nuestro mundo visual es la habilidad del mito que penetra dentro de lo real, la naturaleza indescriptible de las cosas; perdiendo ese estado de inducción mítica el cual es la sabiduría viviente. Al abrirnos nosotros mismos a lo moderno, nos hemos cerrado a lo antiguo, y hasta que un agujero sea cortado en esta pared permaneceremos por fuera descubiertos a nosotros mismos, separados de la continuidad durable de la visión de la realidad que aquellos que vinieron antes que nosotros lo trabajaron con tanta dedicación para dejárnoslo intacto.
     La oración sincera nos puede salvar, pero la mayoría de nosotros en estos días han llegado a dudar de que la oración pueda cambiar las cosas, y no pensamos más en la Naturaleza como un ser viviente que se le puede pedir que nos muestre Su compasión. Este concepto ha pasado de moda en la cultura Occidental en el día que los filósofos Griegos de la antigüedad abiertamente declararon que no sabían más como interpretar sus escritos más antiguos, ritos y símbolos. En vez de mirar hacia dentro para hallar los significados, estos personajes pusieron sus mentes hacia fuera, en un punto de la contemplación de la manifestación del universo y decidieron aceptarlo como real solamente esa parte de la naturaleza que podemos oír, tocar, ver, gustar y oler. Esto hizo más fácil el rechazo como ilógico incluso la posibilidad que podría haber una cosa tan viva como la mitología, y concluir que todos los dioses son simplemente memorias infladas e inventadas de los ilustres hombres y mujeres. Una vez que la esencia de estos mitos Griegos habían sido perdidos decayeron de sabiduría viviente a alegorías de vida y luego a fábulas de la cual cualquiera podía creer lo que le complacía: mitos acobardados que parecían vivir incluso después de sus muertes.
     La ausencia de lo mítico y de lo sagrado en nuestra sociedad se ha ido acelerando por la aplicación liberal de la moda particularmente moderna que el progreso debe ser lineal. Esta postura que asume lo nuevo para ser siempre superior a lo viejo, crece lógicamente de la preferencia Occidental por el pensamiento lineal. La doctrina del progreso lineal prohíbe a la sabiduría antigua entrar en la modernidad, exigiendo que nuevas y diferentes forma reales deben invariablemente suplantar y reemplazar todos los modelos antiguos. Desde el punto de vista superficial esto es a menudo verdad, para los mitos que continuamente evolucionan en nuevas formas de expresar sus mensajes, maneras en las cuales son fijas para las nuevas condiciones en la cual estos mitos se están hallando continuamente ellos mismos. Pero los mitos no desechan sus mensajes antiguos con el propósito de cargarse de nuevos mitos (como por ejemplo, “la liberación teológica que ha estado tratando de inclinar los mitos Cristianos a la acción), los mitos vivientes desarrollan nuevas formas de transmisión del mismo, mensaje eterno.

 

Mito Terapéutico

     Incluso en nuestra enfermedad actual del punto de vista mundial continua expandiéndose como un cáncer, algunos entre nosotros han comenzado a lanzar reemplazos para nuestros  símbolos moribundos. Muchos de aquellos entran a tales búsquedas internas y lo hacen tan ligeramente, a través de prácticas poco inteligentes como la canalización del trance, sin comprender los peligros que posesionan a las personalidades. Otros son partidarios de un retorno total al Cristianismo Occidental, los cuales son, sin embargo, poco probables o fáciles para los componentes culturales que crearon aquellos moldes que han evolucionado en formas y expresiones que son incompatibles con los valores arcaicos. Una posible solución es tener las tradiciones de las culturas los cuales se han mantenido en ellos, ya que ahora la globalización permite intercambios culturales amplios en todas las direcciones posibles; pero lamentablemente, no todas las tradiciones culturales están aun viables. Todas las culturas dispuestas que se originaron en Occidente y que ahora se han ido hasta los sistemas tradicionales de las sociedades para descartar esas creencias de vida, los cuales comprimen su sabiduría viviente. Lo mejor de esta “nueva” cultura anima solo a la retención de los conocimientos muertos de los rituales externos, separados de esa chispa mantiene a los mitos vivos. Y lo que es peor, prohíbe incluso esa cubierta, que en realidad es un revivir de la forma externa de una danza sagrada, también sin resucitar esa sabiduría de vida baja que hace poco para incrementar la vitalidad cultural, pero sin embargo, muchos serán los turistas que se atraen. En nuestra propia cultura parece muy bien la manera de secundar todas nuestras observancias sagradas previas-hay que ver de lo que hemos hecho con las navidades u otras celebraciones tradicionales.
     Los trasplantes del mito no necesitan ser realizados por conversiones de la mente en las masas de gente de nuestra cultura a otra, o por aceptar todas las alineaciones tradicionales sin criticar. Todas las tradiciones no son iguales de valiosas para el renacimiento; la tradición Azteca y su hambre por los sacrificios humanos, por ejemplo, es una herencia que mayormente debe permanecer muerta y enterrada. Más bien debemos abrirnos a nosotros mismos a tradiciones saludables y que incrementen la vida, actividades de las cuales pueden ayudarnos a revivir a nosotros mismos. La raza humana mantiene aun la herencia de culturas saludables las cuales han salido de nuestro cúmulo de mitos-compuestos compartidos, retoños que han crecido vigorosamente por varios años, cuyas barreras son particularmente deliciosas y potentes. Lo mítico de la naturaleza necesita preservar y desarrollar cuerdas de sabiduría viviente como un material urgente del deseo de la Naturaleza para maximizar la sobre vivencia y la recombinación, del ADN físico. Así como la flora y fauna de un continente puede a menudo ser neutralizado en una tierra lejana, los mitos los cuales se originaron en una cultura pueden ser transportados a lugares lejanos y mezclarse con cuentos locales para formar híbridos expresivos impredecibles, de los cuales algunos florecerán. Aunque ellos no pueden restituirnos lo que hemos perdido, algunos de estos retoños de sabiduría pueden unirse exitosamente sobre nuestros mitos colectivos y otorgarnos algo de gusto cultural.
     Una fuente potencial de tales uniones es la India, por parte de los genios de la India y su habilidad para conectar muchas cosas contradictorias y aspectos de lo “que es” a una única sustancia multidimencional. La mayoría de los mitos principales de India están equipados para transportar fechas cosmológicas, material arquetipo, tabúes culturales y sociales, información médica y espiritual y asuntos místicos para todos aquellos que conozcan como tener acceso a ello. Incluso si uno no los puede comprender completamente, los mitos terapéuticos como “La Grandeza de Saturno” pueden otorgar un remedio soberano para necios mitos patológicos dañinos, otorgando a uno que deje estas medicaciones dentro de uno, bajo la “piel” de uno.
     Un mito no puede hablar a una alma que esta cubierta por el sobre análisis intelectual. Intelectualizando la experiencia de uno, un mito puede ser superficialmente terapéutico al otorgarnos algo de calma transitoria y seguridad, pero estos efectos penetrarán la conciencia de uno no más que la mente conciente. Solamente cuando uno osa en sumergirse uno mismo a una realidad del mito, el mito puede llevarlo a uno a su fuente, un territorio el cual el secreto de la reintegración de uno puede permanecer escondido. Así como uno que no trataría de interpretar los sueños antes de soñarlo, no podrá tratar de explorar la experiencia de uno de una imagen terapéutica antes que uno deje esa imagen penetrar profundamente en nuestro ser y permitirle que muestre como puede hablarle a uno. La sensación precede a la interpretación en el orden natural de las cosas, la mente de un principiante es una buena mente para el mito, por que conoce menos, la información puede entrar mejor. Cuando uno baja las defensas sofisticadas y se abre uno mismo a un cuento o historia, como un niño que se abre así mismo inocentemente a las maravillas de su mundo, los mitos pueden entrar en uno. Uno no puede estar en control si no deja que la historia o cuento haga su trabajo, uno debe rendirse a ello, como el Rey Vikramaditya, el protagonista de nuestra historia, fue forzado a hacerlo. Cuando uno aprenda como dejarse ir uno mismo, el universo mismo puede volverse un maestro.
     Debido que la mayoría de nosotros ha sido entrenado a evaluar solo aquellas experiencias las cuales son comprensibles para la mente conciente, tememos todo lo que está más allá, cada vez que nuestra mente es llamada a dejar el control, la prominencia se siente amenazada. Aliviando el miedo moviéndose lentamente a la rendición de uno. Volverse un venado en el bosque, y transformar la historia a un asceta que se transportó muy cerca, puede ser un ejemplo. Alcanzar el cuento cautelosamente, listo para volar a cualquier signo de hostilidad. Uno debe dar a nuestro intelecto un tiempo amplio para rendirse a una porción de su dominio a la intuición de uno, por que uno no puede decretar inocencia dentro del ser de uno. Cuando uno ve que el corazón de la historia plenamente y que su ternura y compasión son ilimitadas, uno con seguridad pondrá la cabeza en su regazo. Integrar cada percepción tal como ocurre,  y uno así mismo se encontrara instintivamente sumergido en la historia sin la necesidad de una maniobra de parte de uno. Bajar las defensas es algo seguro de hacer, solo después de que uno está seguro de que no se está abriendo uno mismo a las invasiones de fuerzas y cultos. Luego uno puede estar confiado que la historia de Saturno no lo abrumará con superstición astrológica, o hacerlo correr a uno como un zombi a su talonario de cheques para hacer una donación incontrolable a causas difíciles de hablar.
     Una historia que mejora la vida como “La Grandeza de Saturno” inyecta imágenes saludables del ser, del cosmos y de la relación que existe entre los dos dentro de las barreras más profundas de los seres de aquellos que se abren así mismos a ello. Cuando uno, lee, recita o lo oye, cuidadosamente con mucha atención, la visión de la existencia nace dentro de uno. Mientras los buenos doctores y astrólogos alistan la narración al servicio de sus terapias, las historias que el Ayurveda (Medicina tradicional de la India) y el Jyotish (La astrología tradicional de la India), favorecen a ayudar particularmente en recrear perspectivas en alguien cuya visión de la realidad ha sido truncada a una dimensionalidad. La totalidad se manifestará dentro de uno, en la vida de uno, una vez que uno posea una imagen profunda de la totalidad de la vida en el propio organismo y en el propio medio ambiente.

 

Jyotish

     Por ahora, en vez de conjeturar sobre quien es Saturno y porque es tan consecuente, por favor simplemente dejemos que el mito trabaje en uno, ya que Saturno lo afectará a uno ya sea si lo conocemos o no. Conocer, sin embargo, que Saturno es un ejecutor muy importante en la sistematización de la Realidad conocida como Jyotish, el cual es la astrología de la India. Más que una mera regularización matemática de esquemas adivinatorios, el Jyotish en sí mismo es una narrativa viviente el cual teje las vidas que sus interpretaciones y predicciones tocan. El Jyotish comienza como un Vedanga, un cuerpo subsidiario del conocimiento que era necesitado para hacer el uso apropiado de los Vedas. Los cuatro libros antiguos sagrados de la India llenos de sabiduría viviente. Desde la última estandarización de los Vedas, docenas de siglos atrás, estos himnos habían sido preservados si ninguna alteración, sílaba por sílaba y palabra por palabra, por sus sacerdotes guardianes.
     Los himnos de los Vedas no fueron compuestos por humanos; ellos fueron percibidos, o ‘vistos’, como personificaciones de la Realidad inspirados por los Videntes conocidos como rishis. La India ha enseñado desde tiempo inmemorial que la única ‘cosa’ verdadera que existe en el universo, la ‘cosa’ que esta presente antes de la creación, que anima a todos los seres creados durante tanto tiempo como existe el cosmos, y que permanece después del final del universo manifestado, es el Espíritu homogéneo el cual está más allá del tiempo, del espacio y de la causa. Esta Alma de Todo, el cual a menudo es conocido como paramatma o purusha, es lo Absoluto, la Realidad Universal, la base ilimitada actual de la cual todas las realidades surgen. Dentro de él todas las potencialidades existen, y de donde todos los conocimientos fluyen. Los himnos védicos son expresiones inspiradas de la Realidad Absoluta ‘vistos’ por los rishis, y de estos Vedas todos los vidyas (formas de sabiduría viviente, incluyendo el Ayurveda y el Jyotish) de la India han surgido. Cada Vidya es una diosa, una musa que debe ser paciente e incansablemente adorada hasta que una relación personal entre el estudiante y el vidya se desarrolle, una relación mutua en el cual uno posee al otro. Luego el velo se levanta y la comprensión se hace clara. Solo cuando uno está poseído por la musa uno puede poseer la sabiduría.
     El Jyotish es un tipo de sadhana (practica espiritual), un método para comprender el Jyotir Vidya (la “Erudición de la Luz”) y por último la Realidad Universal, es a través del médium de los Nueve Planetas. Los mitos planetarios forman una importante parte de este sadhana. La mayoría de nosotros ‘conoce’ que los nueve planetas –Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón-circulan nuestro Sol. Aunque es verdad que desde la percepción del Sol la Tierra se mueve alrededor del Sol, también es verdad que desde la percepción de la Tierra, desde donde vemos en el cielo, el Sol se mueve alrededor de la Tierra. El físico famoso Ernst Mach afirmó una vez que no hay razones físicas en argüir que la Tierra está rotando alrededor del Sol, desde que la relatividad del movimiento igualmente nos permite bien decir que el universo está rotando alrededor de la Tierra. Podemos escoger cualquiera de las percepciones que son más convenientes y útiles para nuestros propósitos. Como estudiantes de mitos astrológicos estamos más interesados de cómo los planetas nos afectan y no en como nosotros los afectamos a ellos (incluso los afectamos), es más conveniente y útil para nosotros mirar al cielo desde nuestro marco humano central terrestre de referencia. Desde la Tierra cinco planetas – Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno – Son visibles a simple vista. Uniendo a las dos luminarias – el Sol y la Luna, uno de los cuales parece que gira alrededor de la Tierra y el otro que si realmente lo hace – tenemos siete ‘planetas’ los cuales son reconocidos por casi la totalidad de las civilizaciones antiguas del mundo desde al menos hace 1,500 años A.C.

Cada uno de estos ‘planetas’ rige cada uno de los días de la semana:

         Domingo = regido por el Sol                           Miércoles = regido por Mercurio
         Lunes = regido por la Luna                             Jueves = regido por Júpiter
         Martes = regido por Marte                              Viernes = regido por Venus
                                          Sábado = regido por Saturno

     Aunque los siete días de la semana pueden o no pueden haber sido considerados en tiempos Védicos en India, en algún punto fue cordialmente bienvenido en el Jyotish. El siete es numero-lógicamente importante (las siete notas de la escala musical, los siete colores del arco iris y la Revelación de los Siete Sellos, entre otras significaciones), los siete planetas bastaron a los astrólogos por los siglos. Luego, al menos hace quinientos años atrás, dos ‘cuerpos’ celestes nuevos fueron ‘planetizados’ en India, uno después de otro. Estos son Rahu y Ketu, los dos Nodos Lunares, los cuales son puntos en el cielo donde el plano de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra y el plano de la eclíptica (el plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol) se interceptan. Aunque no son visibles ni corporificados, estos nodos, que son puntos donde los eclipses se manifiestan, nos influencian en la Tierra. La adición de Rahu y Ketu sumaron a los planetas a nueve: los siete colores del arco iris están encerrados entre colores que son invisibles al ojo humano el infrarrojo y el ultravioleta. El nueve al ser también el número de los integradores de un único dígito en nuestra base del sistema del cálculo de 10, los Nueve planetas presentan, en términos numero-lógicos, la totalidad de posibilidades en nuestro universo.
     Sobre el curso de los siglos los astrólogos de la India han aprendido que, mitológicamente, el más grande, el más poderoso y el más peligroso de todos los Nueve Planetas es Saturno, y ellos han invertido tiempo considerable y esfuerzo en estudiar la forma en la cual podamos mantener bajo control las consecuencias de la influencia de Saturno sobre nosotros. Uno de los métodos que ellos desarrollaron para remediar los malos efectos de Saturno es el mito viviente que llamamos “La Grandeza de Saturno,” cuyo texto que esta ahora comenzando leer, en lo que es su actual y personal “ahora.”

 

Como Usar “La Grandeza de Saturno”

     Si uno quiere que “La Grandeza de Saturno”, actúe terapéuticamente para uno, uno tiene que crear para uno mismo un espacio sagrado y tiempo en la cual pueda ser usado. Saturno vive en el tiempo mítico y espacio, y uno tendrá que ir a visitarlo allí si uno desea acercarse a él. Esto se puede hacer solo cuando uno temporalmente se divorcia así mismo del tiempo y espacio externo. Cuando sea necesario uno puede hacer uso de una área consagrada de alguien más, tal como una iglesia o un templo, pero es mejor que uno tenga su propio espacio sagrado, el cual es sagrado para uno y que no lo sea para alguien más. Uno puede crear tal espacio en cualquier parte de la casa (incluso, tal vez en el baño), teniendo en cuenta que ese lugar sea calmado. El tamaño no es un criterio; incluso una esquina de un cuarto puede ser suficiente, si es tranquilo. Sacar cualquier objeto de esa esquina que haga acordar a la mente de uno la existencia diaria, y ubique allí objetos como – una vela, una lámpara, una campana, quizás – que son sagrados para uno. Cuando uno se sienta, semana tras semana, en ese único lugar para meditar y orar, las vibraciones pacificas que uno crea permanecerán en ese espacio. Si uno es consistente con la práctica en esa ubicación, habrá un tiempo donde vendrá cuando uno comience a sentirse calmado y  centrado simplemente por solo sentarse en ese lugar.
     Para entrar al tiempo sagrado, se selecciona un momento en el día o la noche cuando nadie nos puede perturbar y sentado en el lugar escogido aislado de todas las influencias mundanas (apagar la radio, televisión, celular, desconectar el teléfono o el timbre de casa y si es posible poner una nota en la puerta, si es necesario). Uno debe tratar de sentarse y leer cada vez a la misma hora del día, preferiblemente mirando la misma dirección cada vez que se hace. Si es posible, bañarse justo antes de leer; si no, al menos lavarse las manos, pies y rostro. Prender una vela, un incienso o mejor una lámpara que queme aceite vegetal o ghee (mantequilla clarificada). Rociar alguna fragancia dentro del cuarto, preferiblemente a través de inciensos, perfumes preparados. Si hay flores disponibles, ofrecer una o más flores. Cuando uno se sienta, colocar alguna cantidad de algo dulce en frente de uno. Esto absorberá algunas vibraciones que uno genera cuando lee o escuche, y cuando uno lo consume al final de la lectura aquellas vibraciones serán llevadas dentro de los tejidos más finos y profundos de uno, donde lentamente trabajaran para transformar la conciencia de uno.
     El sonido es importante. El sonido de una palabra forma esa porción significante de su significado el cual está más allá de la descolorida mente conciente. Intelectualizando, al reducir las palabras a formas concientemente controlables, destruyen las vibraciones del significado profundo las cuales vocalizan las palabras trasmitidas a sus oyentes. Aquellos que tienen oídos son bien aconsejados, entonces, oír esta historia, ya sea oyéndolo a alguien que lo lea o uno mismo leyéndolo a alguien. Incluso cuando uno lo lee silenciosamente, leerlo como si uno lo estuviera leyendo fuerte. Prestar atención a todas las palabras, incluso los nombres, sin tratar de recordarlos todos, pero tratando de decirlos, con la ayuda de la guía de pronunciación. El análisis intelectual puede venir más tarde, después de que uno primero experimente la historia en su plenitud. Entrar dentro de ella y permitirle que entre dentro de uno.
     Trabajar con una historia terapéutica es más como trabajar con otros procesos terapéuticos tradicionales, incluyendo ya sea los saunas Americanos y el juego de prácticas de purificación Ayurvédica conocido colectivamente como panchakarma. Primero viene el estado preliminar en el proceso (en sánscrito purvakarma), durante la cual uno mismo se prepara para la experiencia. Luego viene la experiencia misma (pradhanakarma), durante la cual una clase de catarsis puede ocurrir. La purificación Ayurvédica es más probable que produzca una clase de catarsis que al leer “La Grandeza de Saturno,” el cual es más probable que produzca una catarsis emocional y espiritual, pero algo de purificación catártica transpirará durante este estado, si uno ha estado apropiadamente preparado para ello. Finalmente viene el estado de paschatkarma, durante la cual se produce la reintegración y el rejuvenecimiento de uno. Este libro es similarmente dividido en tres partes. La introducción ayudará a prepararlo a uno  para la experiencia de leer la historia, la cual ocupa la parte media; la parte final del libro ayudará a comprender lo que uno ha leído y como hacer el mejor uso de ello.
     Cualquiera que tenga en posesión una historia tiene la responsabilidad de transmitirla. El libro que tiene en las manos debe pensar en transmitir esta narración sagrada particular a los demás. Ramanujan escribió en el prefacio de su libro Folktales from India: “Las historias y las palabras no solo tienen peso; también tienen voluntades e iras y pueden tomar diferentes formas y la venganza exacta en contra de una persona que no las dice y las entrega dentro del mundo…Ellas están ahí antes que cualquier narrador de historias las diga; ellas lo odian cuando no son trasmitidas a los demás, y se pueden volver a manifestar una y otra vez solo en el acto de la traducción. Un libro como este es motivado por una necesidad. Si uno conoce una historia, uno no le debe solo a los demás sino a la historia misma para ser dicha, de otro modo sofoca…Las tradiciones deben ser mantenidas en buena forma, transmitidas, o algo más, y cuidado, tales historias parecieran decir, las cosas te pasarán a ti. No puedes acumularlas.” (Ramanujan 1991, pp. xxx – xxxi) Él cuenta de un tribal Gond que poseía cuatro historias el cual era muy perezoso para repetir. Una noche, cuando el Gond se durmió rápidamente, las historias salieron de su estómago, y se sentaron en el rústico ronquido y conspiraron juntos para matarlo debido a que rehusó contarlos a los demás. El Gond sobrevivió solo debido a su sirviente, que quería las historias para él mismo, oyó del plan y fue capaz de frustrar cada intento de asesinato. Como ocurrió en otro caso, una canción que una mujer nunca cantó y una historia que nunca dijo salió delante de su boca mientras dormía y se convirtió en el saco de un hombre y en un par de zapatos, objetos que pusieron a su esposo en una furia de celos.
     Mientras todas las historias vivientes claramente no son benignas, “La Grandeza de Saturno”, es completamente de buen espíritu, un ángel de misericordia que otorga ayuda y comodidad a todos los que llegan imparcialmente. Algunos pueden decir que es la oportunidad que ha escogido para leer este libro; que mejor se diría que el libro lo ha escogido a uno. Que uno y el libro han estado destinados para encontrarse, como fue. El libro y yo nos juntamos en nuestro primer encuentro en Bombay en 1980. Mis motivos son egoístas, tengo la esperanza de hacer feliz a Saturno por esta acción altruista, y la esperanza de que los demás puedan similarmente usar este libro para su propio beneficio y hacer sus vidas felices complaciendo a Saturno. Los verdaderos amantes de la realidad mítica no pueden permanecer apartados de la sabiduría que ellos llevan; siempre hablan y escriben de sus amantes con amor y afecto, y ellos les encanta compartir la buena palabra a las demás personas de mente similar. Si lee esta historia no lo hará parte de sí mismo, como yo lo hago, ya que para ello requiere que lo alimente con su sangre. Tal vez solo esta curioso acerca de ello, o quizás desea solamente usarlo para ayudar a aliviar su miseria. Pienso que este libro lo encontrará de mucha utilidad cuando se encuentre en momentos difíciles en la vida. Cualquiera que sea el propósito, por favor haga un espacio sagrado, tiempo y actitud adecuada para ello, y luego ríndase a él. Salga de su camino, sin ninguna preocupación de lo que pueda pasar después. Mientras más se abra así mismo a esta narración particularmente sagrada, más profundamente penetrará dentro de uno, y más profundamente será capaz de enriquecer su vida.


Capítulo 1

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Última modificación: 04 de Diciembre del 2009

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